La crisis hipotecaria exportada desde Wall Street, que ha comenzado a extenderse por todo el entramado globalizado del sistema financiero internacional, ya impactó en los principales bancos y grupos de inversión de EEUU y Europa, y esta vez se ensañó con tres de las más importantes entidades del sionismo financiero estadounidense.
Mientras la Reserva Federal y la Casa Blanca ya proyectan un nuevo “rescate estatal” de las entidades quebradas los analistas vaticinan un hundimiento financiero generalizado con más quiebras bancarias en cadena.

